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Mareados. Por Moisés Cabo Leyva

Foto Moisés Cabo Leyva. "Villa Rica, Veracruz, México" El mar me marea el agua me agüita el sol me deja desolado la vida me mata y tú me haces sentir que vivir puede no ser tan malo. Yo me siento a escribir, tal vez estemos mareados, agüitados, desolados, muriendo, pero si estamos juntos puede que no sea tan malo. No sabremos si estamos equivocados hasta haberlo intentado todo, juntos, de la mano, caminando, escribiendo, soñando. ----------

Viaje verde. Por Sugheidy Cancino.

Foto: Sugheidy Cancino Un día vi un amanecer rosa, y nade con delfines, los toqué con mis dedos. Un día el río tenía olas y yo las nadaba y los pies no tocaban el suelo, estaba sola, mas iba acompañada. Un día finalmente fui libre, aunque el alma aún dolía. Encontrar un camino ha sido difícil, la jungla es espesa y ha habido peligros, tropiezos, golpes y caídas y aún así el corazón se ha hecho ligero. Y si a mí me preguntan, lo más bello fue verde, siempre verde, a veces oscuro y frío, otras más envolvente, cálido, protector... Verde para aliviar, sanar, verde para viajar, verde para vivir, a mí el corazón se me ha marchitado, pero la semilla prevalece, soy la tierra, el río, el delfín y el amanecer rosa, soy una cuna, un planeta, soy el aire, soy el viento y el tiempo, soy el mar, el amor, soy vida y sueños. ---------

Siento el peso de una cebolla en la mano. Por Juan Carlos Carvallo Campechano.

Imagen de Dilkabear Siento el peso de una cebolla en la mano. Frente yace mi báscula pesando la realidad. Su lectura es 0. Algo de ese marfil hace que estime su carga, y me parece una genialidad el detenerme. Sin embargo, ni bien miro al cuerpo y ya me asalta una pena. ¿Ella sabe que estoy examinando su intimidad? Pienso que sí. Aun cuando ella no mire propiamente, ella es toda una esclerótica. Ojo ciego, pero intuitivo, que por el hombre fue nombrado cebolla, ese hombre mítico que en apuros de ordenar le dijo fuera de consulta lo que es y, tal vez por eso, no abrirá su pupila como una vaina hasta el último día habitando la tierra. Ya la vemos ahí, durmiendo tranquila, soñando números exquisitos -un código legible a través de las máquinas-, esperando el llamado en mi palma acunada. Así la pena es reducir una belleza portentosa como la suya a fin de la saciedad. Mero ingrediente. Ya no de cocina, hablo para la vida. Este conocimiento difícil me irrita los ojos al hundir el fi...

Un ocaso misterioso. Por Alfonso Fernández Sandoval.

Se acabó la guerra. Por Armando Madrazo Contreras.

Foto por M. C. L. Años de combate terminaron pérdidas irreparables daños colaterales sobrevivientes sin triunfo heridos para siempre traumatizados inertes. Años de combate terminaron sin pactos ni firmas sin palabras sin odio sin amor. Indiferentes marchan al ritmo marcial del silencio. Vacíos por no dar más. nada se llevan. todo perdieron. Es el final de la guerra ni rastro de paz quedó. ----------

EL SALTO JALISCO, MADRUGADA DEL 2 DE FEBRERO DE 2019. Por Christian Leobardo Martínez Aguilera.

Imagen tomada de yelp.com.mx Juega una estrella sonriente a que me acompaña en la soledad del ser esta noche tapatía. Reposa, como encontrando un faro de descansar sobre la hoja en blanco donde proso estos versos mi corazón de pájaro tropical. Sucede un romance tapatío en medio de la noche cósmica entre grillos mariachis y estrellas coquetas. Estrellitas que se arroban escuchando desde su balcón de nubes la serenata de los grillos cantores. Son las dos de la mañana y corre y chifla por el llano el viento frío que baja de las montañas. Son las 3 de la mañana y corre y chifla también como en pecho de caracola el viento frío por mi corazón. Esta noche de romance cósmico, entre grillos mariachis y estrellitas tapatías se nace una fría melancolía en mi pecho por aquello que siempre lejano se vuelve misterio. Un eucalipto teporocho me es testigo y blanquea como con ramas de lámparas el no morir de ninguna de sus hojas en ...