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Mostrando las entradas con la etiqueta Jalapa Literatura tercermundista

Matinal. Por Nereyda Flores.

Hoy me di cuenta de que no somos el uno para el otro. Cómo no me di cuenta, debí saberlo desde que no concordamos en la música, desde que nunca nos hemos puesto de acuerdo con la comida, además de que prefiero los guisos complejos y no la rapidez de dos huevos revueltos, debí saberlo. Siempre he precisado de los besos y vivir de ellos, cómo pude ser tan ciega para permitirme nunca recibirlos, cuando menos, en el acto. Y es que yo sabía que no somos el uno para el otro desde que no hubo caricias veraniegas, desde que no me tomaste de la mano para cruzar la acera y no me miraste a los ojos mientras nuestros cuerpos desnudos yacían sedientos. Yo ya sabía que no debía esperar el vino y las baladas los fines de semana. Con lo bonito que me sale ser amor y ser pasión. Tonta de mí al creer que cocinaríamos juntos al anochecer, tonta de mí, mía es la culpa por aferrarme y seguir aferrándome a la idea tan tonta de poder cambiarlo todo. No somos el uno para el otro, no soy la ...

Recorrías el mundo sin saber que te esperaba

Por José Juan López Palacios Recorrías el mundo sin saber que te esperaba sin saber que aquí en mi pecho justo al lado del corazón humano te guardaba. Recorrías el mundo sin saber que te esperaba repartiste tu corazón a falsos profetas del amor  sin mirar que aquí en mi mano está la llama  esa que tanto buscan y nunca hallan. Mírala es tuya brilla mucho a pesar de los años la guardé en un arcano y la puse al final del tiempo donde no corre el agua ni fluye el viento. Te esperaba Te esperaba.

Fiado

Por S. Calavera Otra noche en Xalapa. En la habitación del fondo de la cuartería han pasado la mayor parte del día emborrachándose Roberto, Rodrigo y Rodolfo. Comenzaron bebiendo cerveza y ahora toman caña. Fuman. Hablan. —A mí ya me está dando hambre. — Dice Rodolfo. —Sí, a mí también. — Agrega Rodrigo. —¡Vale verga! El pedo es que no tenemos varo.— Responde Roberto. —Hay que pensar qué hacer… Igual vamos con el francés a pedirle unos baguettes. —¿Cuál francés? —Aquí derecho, a la altura de la escuela. —¿Y apoco te fía?- Preguntan a Roberto los otros dos. —¡Sííí! ¡Ahorita! A ver qué le decimos, yo ya lo he cotorreado… —¿Entonces tú lo conoces? —Ajá. —¡Pues vamos! Y salen a la calle, la Manuel Hernández. Caminan cuatro cuadras en dirección a la unidad de humanidades. Llegan al negocio del francés; vende baguettes y crepas y refrescos en un local no muy grande. Entran. El francés está al fondo. —Vas. — Le dicen a Roberto en voz baja. Se dirige al fondo. Habla con él m...