Por Christian Leobardo Martínez Aguilera Siempre me supe un pájaro pero…nunca me supe poeta, yo, que desde la infancia alas de poesía volaba con plumas versos. Volaba… y siempre me supe un pájaro. Así ¿Cómo no volar al nacer? Si no, niño yo pájaro ¿Cómo explicar el entenderme con pollitos pio-pio y pajarillos montañeros? Siempre me supe un pájaro Y enamorarme tuve que- como su nombre lo implica, y como ser pájaro lo indica- de Rosita. Sí, yo fui su colibrí. Siempre me supe un pájaro, y aunque me sabía pájaro, o colibrí, nunca me supe, por ejemplo: ruiseñor, cenzontle, gorrión, cuervo, ave fénix o poeta. Y fui todos esos alados… Y viví volando, y vivía pájaro. Pero…nunca me supe poeta. Ahora sé que por eso, nocturno, bucólico campirano, solo, oscuro y renaciente, como hermano del viento yo habité. No me sabía un ruiseñor, hasta que triné un verso y nació en aquella noche allá en mi infante pec...